El perro de Colombo...

Escrito por haroldogardenio 30-06-2011 en General. Comentarios (0)

-¡Agente, tiene que ayudarme! ¡Dentro de muy poco tiempo va a cometerse un asesinato!


-¡Por favor, siéntese! Y un par de cosas: uno, no soy ningún agente, soy el comisario Navarro, y dos: aún estoy en mis 15 min de descanso, espere aquí mientras salgo a fumar un cigarrillo. Créame que si no fuera por este gobierno estalinista, no tendría ningún inconveniente en escucharla mientras fumo en “MI” despacho, que manda narices que no pueda fumar en “MI” despacho. Maldito enjambre de rojos...


Los lentos y torpes movimientos del comisario contrastaban con el evidente asombro de la joven, que en estado de shock, luchaba por mantener unidos sus dos maxilares.


-Lo dicho, espere aquí, vuelvo enseguida.


30 min más tarde, reapareció el viejo policía engullendo una porra que,por su grado de flaccidez, debía de llevar en aquella comisaría más que algunos agentes. Por otro lado, la chica no podía ocultar su extrañeza ante aquel tentempié tan impropio de la hora que era.


-A ver señorita, cuénteme, ¿en qué lugar le robaron el bolso?, ¿pudo ver la cara del tipo?


-¿Pero qué bolso ni qué gaitas?, ¡Le dije que se va a cometer un asesinato! ¡Por favor, ayúdeme!


-Un asesinato en potencia, en fin... ¿sabe quién es el futuro fiambre? Porque se imaginará que por pura estadística, en la próxima hora se cometerán 3,5 asesinatos. Esta es una ciudad muy jodida, sí señor...


La chica pasó del más puro desconcierto a una resignación cargada de cinismo.


-La víctima será, si es que no se encuentra ya en avanzado estado de descomposición, el Dr. Ramírez-Pons, de los laboratorios Fercans. Y el asesino es un tal Zigic no sé qué, es del este. Aunque ese individuo trabaja por encargo del socio de Ramírez, el Dr. Fonseca. Ambos son copropietarios del laboratorio.


-Avanzado estado de descomposición... ¿en qué quedamos, mando a una patrulla o a los forenses? aclárese por favor...


-Sr. comisario, ¿entiende que mientras estamos aquí de cháchara la vida de un hombre corre peligro?


-Qué estrés que se trae Ud. jovencita... ¿y qué se supone que ha hecho ese tal Dr. Gómez? Porque algo habrá hecho para que quieran borrarle del censo, ¿no?


-Ramírez, Dr. Ramírez, no Gómez. .. Verá, lo que sucedió es que el Dr.Ramírez descubrió que su socio estaba vendiendo medicamentos adulterados a países africanos y pensaba denunciarle mañana mismo, en cuanto reuniera pruebas suficientes.


-¡Ajá!, ya tenemos un móvil. ¿Tendría un cleenex? no quiero poner perdido de grasa el teclado y tengo que abrir un informe. Si fuera tan amable...


-¡Por favor, ya hará luego ese informe! ¿Quiere ayudarme? ¡Nos estamos quedando sin tiempo!


-De acuerdo, no se sulfure... Pero, ¿me daría el cleenex de todos modos? Hace un mes que la ingrata de mi mujer me dejó y esta es mi última camisa limpia. Aún no me aclaro con la lavadora, y como Ud. comprenderá con mi sueldo no puedo andar gastando en tintorerías. Porque si le digo la verdad, me da un poco de cosa eso de las lavanderías. Imagínese, cada día decenas de inmigrantes metiendo ahí sus prendas íntimas... La verdad, no sé qué va a ser de mí.


-¡Céntrese, por lo que más quiera!


-Bien, bien... disculpe. Por favor, explíqueme cómo sabe Ud. que van a matar a ese pobre diablo.


-Escuché la conversación entre el Dr. Fonseca y el tal Zigic. Oí claramente cómo le decía que tenía que ser esta misma noche. También le dijo que debía parecer accidental.


-¿Tiene idea de dónde lo van a matar?


-¡Oiga! ¡No hable así! ¡Se supone que Ud. tiene que evitarlo!


-Cierto, cierto... Continúe, ¿dónde cree que intentarán, eh... atentar contra su integridad? Sí, así está bien. Si es que cuando me pongo tengo una labia...


-Pues no estoy segura, pero la rutina del Dr. Ramírez es bastante invariable. A saber: sobre las siete de la tarde sale del laboratorio, toma café en un bar cercano. Hasta allí va a pie. Luego toma un taxi y se dirige a la biblioteca de la Facultad de Medicina, a seguir trabajando. Suele quedarse hasta la hora de cierre, a las 22.00 más o menos. Vuelve a tomar un taxi hasta un local que está en el centro. Allí toma una copa y sobre las 23.30 vuelve acasa.


-Vaya, vaya... ¿se puede saber cómo sabe Ud. todo eso? ¿Lo ha seguido?


-No... Soy su ayudante y alguna vez lo he acompañado en su recorrido.


-Ahhh, ya me empieza a encajar todo. A mí esto me suena a aventura amorosa frustrada... ¿Quién me niega a mí que Ud., harta ya de excusas, se cansó de esperar a que su jefe se divorciarse de su mujer para irse a vivir juntos como tantas veces le prometió? Más aún, me apuesto algo a que cuando lleguemos a casa de su amante, llevará horas muerto, y Ud. está aquí, distrayéndome para que pase el tiempo y que esta historia que está intentado que me trague le haga de coartada. ¿Me equivoco?


-Oiga, estamos en el mundo real, no dentro de un episodio de Colombo.


-Ya, ya... sí, así voy a acabar yo, poniéndome a diario la misma ropa, y eso que Colombo tenía esposa. Y un perro llamado Perro, ¿Lo recuerda?, jajajaja. ¡Qué tío!


-¡No puedo más! ¡Es Ud. el ser humano más inepto e inútil que jamás me he echado en cara!

 

-¡Oiga, sin insultar!, ¿Quiere que la detenga por desacato a la autoridad e intento de soborno sexual?


-¿Cómo? ¿Pero qué demonios dice?


-Sí, sí. ¿Cree que soy tonto y no me he dado cuenta de cómo me mira, y de esa provocativa minifalda o de ese indecente escote que lleva?


-¡Es Ud. un cerdo!


-¡Otra como mi ex mujer! Todas sois iguales...


De repente, suena el teléfono del comisario, cortando la animada conversación.


-Comisario Navarro al habla… Toma nota, un segundo…En la bañera, ya… ¿Cómo se llama la víctima?... Alfonso Ramírez-Pons… Bien. ¿Cuánto tiempo lleva muerto aproximadamente?... No más de media hora… Vaya… Aún está calentito, sí. Bueno…De acuerdo, os mando al forense… No, yo no puedo ir, estoy ocupado con un posible caso de homicidio… Lo dejo en tus manos… Gracias… Adiós.


-Bien, prosigamos… ¿Cómo decía que se llamaba su amigo?