PENSAMIENTOS Y DIVAGACIONES DE HAROLDO GARDENIO

El gancho

 

Para salir del frío me enganché al cordón umbilical,

para desengancharme del cordón umbilical me di a la teta,

para dejar la teta me enganché al chupete,

para dejar el chupete me enganché al dedo.

 

Para dejar el dedo me enganché al puré,

para dejar el puré me enganché a la bollería industrial,

para dejar la bollería industrial me di al balón,

para dejar el balón me enganché a tu aroma.

 

Para desengancharme de tu aroma me di a tus desdeños,

para quitarme de tus desdeños me di al llanto,

para desengancharme del llanto me di al alcohol,

para dejar el alcohol me enganché al tabaco.

 

Para dejar el tabaco me enganché al trabajo,

para desengancharme del trabajo me di a la gente,

para desintoxicarme de la gente me entregué a ti,

para desengancharme de ti me di a la soledad.

 

Para dejar la soledad me abracé a la tristeza,

para dejar la tristeza me entregué a escribir,

para desengancharme de tanto escribir

me enganché al alpinismo.

 

Tras romperse el cordón que me sujetaba,

junto con un piolet, a la roca, cuyas lascas,

desprendiéndose, me anunciaban la caída;

esperaba encontrar una teta mullida,

y resultó ser, al final, un alud de nieve fría.

 

 

http://haroldogardenio.blogspot.es/img/elgancho.png 

Comentarios

Es un mito eso de que un clavo saca otro clavo. Hermosa forma de describir lo peligrosa que es la dependencia emocional...

Nunca un gancho desencadenó tanto, ni tampoco una cadena contó con tanto enganche...

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