PENSAMIENTOS Y DIVAGACIONES DE HAROLDO GARDENIO

¡Evita eso, Evita!

 

 

Pero no hizo caso.

  

Podríamos estar fornicando las 24 horas de día, con orgasmos de cinco horas, comiendo por puro placer, y no por necesidad, sin engordar ni un gramo, sin colesterol; siempre hechos unos figurines. Pudiendo darle bocados en el trasero a las cebras, que al no dolerle, se dejarían morder complacientemente. Sabrían a churrasco a la plancha, y ellas mismas te escupirían mojo picón en tu boca abierta, mientras un puñado de monos babuinos te irían dando pan y tinto de verano.

 

Los árboles darían delicias como bombones de chocolate, carpaccio, gnocchis con bechamel, o quesos de tetilla; sus troncos tendrían por resina dulce de leche, el algodón de los campos sería de azúcar; podrías estar haciendo lo que quisieras. Con sólo pedírselo te habrías puesto unas tetazas todo lo grande que hubieras querido, y no de silicona: naturales, ¿sabes? Y yo podría estar haciendo lo mismo con lo obvio, hasta que su peso fuera mayor que el del resto de mi cuerpo. Podríamos estar tirándonos de los terraplenes, barrancos y montañas sin un sólo rasguño, tomar setas alucinógenas hasta reventar, y volar de verdad, de verdad, con los duendes y los dragones volando con nosotros, sin un sólo daño, sin un sólo efecto secundario.

 

Y sólo había una jodida norma, ¡sólo una! No se trataba de que no tomáramos LSD, ni que no fumáramos maría, ni que no bebiéramos ginebra, ¡no! La norma consistía en no comer algo que, para colmo, ahora dejas que se pudra en el maldito frutero, ¡maldita sea! Los árboles dando jamón, cuñas de pizza carbonara siempre recién hecha, lomo al roquefort, langostinos pelados, caviar... ¿¡y tú te tuviste que ir al puto manzano!?

 

Que fue por el conocimiento, sí, ya lo sé, ya me lo has explicado muchas veces, además ¿qué te voy a decir?, si yo también comí, pero, ¿sabes? habiendo regocijo, con menos conocimiento se apaña uno...

 

 

[Fiodor ayer me dijo que soy la reencarnación de Adán. Me lo creí.

Buenas noches.]

 

 

 

Comentarios

No sea tan duro con ella. Al fin y al cabo es una costilla

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